On ne sait jamais
Hoy cumplo 54 años. Y si algo puedo decir después de tanto tiempo es que he trabajado de todas las maneras posibles: a destajo, 24/7, a horas intempestivas… y también suave, despacio, sin poder darle más tiempo del que tenía.
No por falta de ganas. Por obligación. Por vida.
Al final, todos somos esclavos de algo: del horario, del mercado, de la necesidad, de la familia, de la supervivencia. Salvo unos pocos —muy pocos— que disfrutan cada día de su oficio. Ellos son los príncipes y las reinas del trabajo cotidiano.
Y entonces me pregunto: ¿Mantenemos el mismo amor por nuestro oficio toda la vida? ¿Es vocación? ¿Es experiencia? ¿Es madurez? ¿Es etapa? ¿Es azar?
Probablemente, en cada persona se cumpla un parámetro distinto. Pero hay algo que sí sé:
Debemos y podemos trabajar. Y aunque el trabajo “pica”, también da una satisfacción interna que no se compra. Es como el ejercicio: duele, pero construye.
Hoy, que cumplo 54 años, doy gracias a Dios —sin perder el origen— por haber disfrutado enormemente de mi oficio. Me ha dado identidad, estructura, claridad y una forma de estar en el mundo.
Pero también siento otra cosa: una inclinación nueva. Un deseo de explorar otros oficios que desconozco completamente, pero en los que me encantaría zambullirme, experimentar… y sí, también hacer dinero.
¿Lo haré? Hoy no. Pero quizás mañana. On ne sait jamais.
Bonne journée à tous et à toutes. Gracias.
Sonia Aguilar Consultoría Operativa · Mediación Civil y Mercantil SONIA52 Santa Cruz de Tenerife · Canarias
