Cuando el ruido domina, el criterio desaparece
El otro día a mi hijo le preguntaron por sus afinidades políticas. Parece que es normal en un mundo en el cual la mayoría anda nerviosa, marcando territorio, buscando bandos como si de supervivencia se tratara.
Pero él no tiene por qué tener un criterio político ahora. Ni nadie que todavía esté formando cabeza. El criterio no se hereda, no se copia y no se improvisa. Se construye. Y cada uno lo construirá cuando le toque, no cuando otros lo exijan.
Lo que pasa ahora no es nuevo. La humanidad lleva siglos repitiendo el mismo patrón:
- cuando hay ruido, la gente busca bandos;
- cuando hay miedo, busca enemigos;
- cuando hay vacío, busca pertenecer a algo, aunque no sepa a qué.
No es política. Es comportamiento humano.
Y mientras tanto, los adolescentes están en medio de todo esto sin haberlo pedido. Presionados para posicionarse, para opinar, para encajar en un color, como si no pensar igual fuera un delito.
Por eso le dije a mi hijo que hoy le encaja lo que me oye a mí, pero mañana tendrá su propio criterio. Y puede que coincidamos o puede que no. Y estará bien igual.
Porque lo importante no es el color. Lo importante es no dejarse arrastrar por el ruido. No elegir antes de entender. No confundir pertenecer con pensar. No meterse en un bando solo porque otros necesitan que lo hagas.
La libertad empieza cuando ves el patrón. El criterio empieza cuando decides no repetirlo.
Sonia Aguilar
Desarrollo Operativo- Mediación Civil Mercantil
Canarias
